Armando y Amanda, aunque tienen el mismo apellido, no son hermanos. Son amigos. Se conocieron por casualidad. En un barrio a donde los dos van a ayudar a niños pequeños cuyas madres trabajan y no pueden cuidar de ellos.
Amanda aprendió desde muy niña que lo más importante para lograr cualquier cosa en la vida es creer en ella misma. Eso lo aprendió de su papá, el Señor Paz, que siendo muy niñito, no tuvo familia, pero se las ingenió para trabajar duro y salir adelante. Vendía hielo, fósforos, periódicos… y poco a poco ahorró, trabajó aun más y así construyó una familia, educó a sus hijos. Amanda va a la escuela y luego quiere ir a la universidad. Su papá siempre le ha dicho: “nunca hay que tener pena de nosotros mismos, por el contrario hay que estar muy orgullosos de quienes somos y saber que siempre podemos lograr lo que nos proponemos si trabajamos de manera honesta”.
"Este proyecto es una iniciativa de la Organización de los Estados Americanos y el Trust for the Americas que cuenta con el apoyo financiero de USAID. Tiene el propósito de prevenir la violencia entre las juventudes centroamericanas a través del diálogo social, el arte y los medios."










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